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Mostrando entradas de noviembre, 2015

Presentación de "Solo lo escrito perdura"

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Es de temer que por más que lo intente, uno nunca llegará a acostumbrarse del todo a esto de las presentaciones de sus libros, a los nervios cotidianos, a las inseguridades previas, a los imprevistos inevitables, al aplomo necesario para enfrentarse a un auditorio lleno de gente.

Uno ya sabe que los días previos son los peores, cuando parece que todo puede fallar a última hora, que nada va a salir como está previsto, que el público no se va a acordar o no va a poder acudir a la cita.

Aún así, uno cierra los ojos y sigue adelante, más por inercia que por convencimiento en muchas ocasiones, y se somete gozosamente a esa prueba de fuego que es mostrar su trabajo a los demás, una forma metafórica pero igual de impúdica de desnudarse ante el público.

Cuando por fin todo haya pasado, uno se dará cuenta de que tampoco fue para tanto, que la presentación no habrá salido tan mal como en los malos augurios, e incluso que habrá pasado un buen rato en compañía de los amigos y de las personas m…

"La filosofía reivindicada" en los “Cuadernos del Ateneo de La Laguna”

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En ausencia de otras noticias más halagüeñas sobre la actualidad política y social, uno ya comentó hace poco que noviembre se estaba convirtiendo en un mes de buenas noticias literarias en el ámbito personal.

Hoy he recibido el aviso de la culminación de un proyecto que ya había olvidado por completo. De hecho, ni siquiera recordaba haber seleccionado ese artículo, “La filosofía reivindicada”, para su publicación en este nuevo número de los “Cuadernos del Ateneo de La Laguna”.

Prueba de ello es que se trata de un texto perteneciente a un libro publicado hace ya algunos años, Llueve sobre mojado, y que después de este han aparecido otros dos más, y un tercero a punto de salir al mercado.

Siempre es una buena noticia la publicación de una revista que tiene como objetivo la promoción del pensamiento y de la reflexión. Si además la noticia de esa publicación se produce en tiempos de recortes furibundos contra la cultura, cuando no de desgana y de apatía con todo aquello relacionado con…

Noviembre de novedades literarias

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A veces los proyectos se paralizan como el agua estancada y, en otras ocasiones, se precipitan uno tras otro con un vértigo de abismo. Para ninguna de los dos acontecimientos existe una razón concreta; simplemente, sucede de esta manera un tanto caótica, como la vida misma. El azar ha querido que noviembre se esté convirtiendo en un mes plagado de buenas noticias literarias.


En primer lugar, el inminente lanzamiento del nuevo libro, Solo lo escrito perdura (Pequeños ensayos de filosofía mundana), que próximamente estará en las librerías, cuando ya parecía que el año se iba a quedar en blanco. Pronto indicaremos lugar y fecha de presentación.

Por otro lado, la reactivación de la página cultural Viaje a Ítaca, en la que uno tiene el honor de colaborar, con nuevos e interesantes contenidos. Por ejemplo, esta semana, entre los trabajos de otros colaboradores, se publica una entrevista que tuvimos la oportunidad de hacer al periodista y escritor Fernando Delgado, con fotos de Ela Alvarado…

Como lectores impenitentes

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«A veces creo que los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores (…) Leer, por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual.»
Jorge Luis Borges, Historia universal de la infamia


A uno le corroe una envidia no muy sana cuando escucha a esos escritores que se levantan a horas intempestivas, mucho antes de que salga el sol, cuando el día todavía no ha comenzado para el resto de los mortales, y se sientan en la mesa de trabajo a emborronar páginas en blanco.

Es célebre la fama de Vargas Llosa, autor tremendamente disciplinado y metódico en sus rutinas, para despertarse antes de que el sol despunte por el horizonte y empezar una larga jornada de trabajo que culmina poco después del mediodía. En el polo opuesto de esta actitud se encuentran los escritores displicentes y anárquicos como Onetti, que únicamente escriben cuando sienten el impulso inapelable de hacerlo, sin considerar horarios ni rutina…

Bibliotecas llenas de fantasmas

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«No hay lector con algún problema muy particular que no lo encuentre mencionado en la primera novela que se decida a leer. La novela no es “un espejo a lo largo del camino”, como dijo Stendhal. Es un espejo que nos ponemos delante para mirarnos. Es como una foto o una película en la que también salimos nosotros.»
Iñaki Uriarte, Diarios 1999-2003



Desde hace tiempo estoy persuadido de que podría reconstruirse la vida de cualquiera solo con echar un vistazo por las estanterías de su biblioteca: sus filias y sus fobias, sus debilidades y sus extravíos, sus entretenimientos, los temas y autores que le entusiasman, los que le producen desasosiego y los que le proporcionan descanso, también aquellos de los que prescinde o que menosprecia.

Los lectores desarrollamos una especie de habilidad intrínseca con la que basta recorrer algunos lomos desgastados de una biblioteca para descifrar cuál es su lugar en el mundo. Por este motivo a uno le sobrecoge tanto la reciente actitud de tantos lector…

Publicar en tiempos revueltos

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«Hace tiempo leí una entrevista a un escritor donde decía que las mejores épocas de su vida literaria transcurrían entre el momento en que entregaba un manuscrito a la editorial y el día de la publicación del libro. No es mi caso. Yo llevo ya unos meses en esa situación y no creo que ha sido en absoluto beneficiosa para mi estado de ánimo.»
Iñaki Uriarte, Diarios 2008-2010


Cuando uno se encuentra charlando en confianza con los amigos suele decir, medio en serio, medio en broma, que si fuese editor nunca hubiese publicado uno de sus libros: el género en el que uno se prodiga no es mayoritario, ni siquiera popular; las ventas de ejemplares son escasas, por no decir paupérrimas; y los esfuerzos de promoción son titánicos y agotadores, no siempre eficaces.

A estas alturas de la función, después de una pequeña trayectoria literaria que uno ha ido atesorando como si fuese oro en paño, habría que ser muy romántico o muy ingenuo para no pensar en el hecho de que el editor es, en esencia, un…